El viernes por la tarde fui a verlo. Hicimos el amor, se duchó, se perfumó y se afeitó. En toda la semana no se había afeitado, en toda la semana no se había perfumado. Escuchaba reguetón mientras se duchaba. Dije que antes habíamos hecho el amor. Al menos para mí fue así. Me vestí, miré lo que quedaba de esmalte en mis uñas, me mordí una, casi no me quedaban uñas, pensé. Cuántas veces he venido a esta casa, a esta cama. Nuestro acuerdo no verbalizado, al parecer, era estar encerrados. Soy de uso completo mientras él trabaja, descansa, follamos. Después del sexo, sentí que se me fue todo de un suspiro y no le dije. Me miró a los ojos. Te pasa algo más, me dijo. Se me fue la energía, que a veces siento un vacío, le contesté. Comparó mi vacío con el vacío de los domingos. Sí, le dije yo. La verdad, estoy empezando a hartarme del secreto, del acuerdo de amistad con algo más. Así me siento cuando me pagan ochenta mil la hora. La diversión para otro, en cuatro paredes. Me arreglo...
🥰💫
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