Apunte sobre cuando el deseo reaparece
No esperaba que llegara el día de mi resurrección orgásmica. Los medicamentos desaceleran su proceso y cualquier maniobra se siente insípida y tan vacía como un supermercado a las doce de la noche. Meses de mal y aburrido sexo, autoplacer guiado hacia el espejo de mi techo, tratando de descubrir nuevas formas que alegraran mi humor. Todo fallaba y mi humor empeoraba; con ello cargaba la culpa y depresión de un cuerpo sin deseo, pero saturado de placer. No lo reniego, todo lo contrario: es el mecanismo de defensa más sano con el que convivo. No por eso soy una fornicadora casual; soy, precisamente, todo lo contrario.
Me abstengo de un beso no indicado y de un mal compañero que, a simple vista, sé que no sabrá guiarme al éxito clitorial. La abstinencia me ha parecido la herramienta más útil para no liarme con gente idiota de la que prontamente deberé sacar de mi vida. No acepto citas a ciegas ni a cualquiera; y si las acepto, con recelo, no pondré mi coño sobre cualquiera que no me despierte ese fervor intelectual que las hiperactivas conocemos.
Pero conocí al miembro torcido hacia la derecha que, por lo demás, roza la neurodivergencia y mantiene códigos en clave indescifrables. Ese día me pilló volando tan bajo, casi en el inframundo, caída a piso. Dije que sí a una cita a la que poca fe mantenía. Fornicamos rápidamente, sin endulzamiento; intuía en mi interior que ese momento era correcto y los estúpidos manuales amatorios no romperían mi resurrección orgásmica. Mi intuición, en este aspecto, pocas veces se equivoca. No se trataba solo de sexo ni de mi cuerpo volviendo a responder, sino de una restitución. El manual lo convierte en un acto predecible, eficiente y replicable, yo confirmé lo contrario. Cuando el cuerpo deja de obedecer instrucciones externas del deseo, este reaparece sin pedir permiso y lo invade todo: una caminata con el cómplice amatorio, una conversación lúcida, el modo en que el mundo vuelve a tener sabor, como un buen café. No era solo sexo; era una restitución del pulso vital.
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